No el de las series. El real. El que tiene guardias interminables, situaciones absurdas, momentos que te rompen y otros que te recuerdan por qué elegiste esta profesión.
Hay una hora en el turno de noche en la que todo se para. Los pacientes duermen, el pasillo está en silencio, y de repente tienes tiempo para pensar.
Próximamente →No fue un error grave. Pero en ese momento me pareció el fin del mundo. Y lo que pasó después cambió completamente cómo entiendo esta profesión.
Próximamente →El triaje no es magia negra. Pero a veces lo parece. Y hay situaciones que, si no te ríes, lloras. Una lista para los que lo han vivido.
Próximamente →Técnica, sí. Conocimiento, también. Pero hay cosas sobre el trabajo en críticos que solo se entienden estando ahí, mirando un monitor a las 4 de la mañana.
Próximamente →No lo digo por postureo. Lo digo porque hay momentos en esta profesión que no ocurren en ningún otro trabajo. Momentos que se te quedan dentro para siempre.
Próximamente →Trabajar en Navidad es parte del trato. Pero gestionarlo con la familia, con la culpa y con las ganas de estar en casa es otro nivel completamente distinto.
Próximamente →Soy enfermero. He trabajado en UCI, urgencias, residencias y contratos cortos en distintas comunidades. He vivido esa mezcla rara de vocación, cansancio, humor negro de pasillo y ganas de construir una vida que no dependa solo del próximo turno.
Todo lo que escribo aquí viene de ahí. No de la teoría, no de lo que debería ser la enfermería. De lo que es.
«Reflexiones que todos piensan,
pero nadie se atreve a decir.»
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